martes, 3 de diciembre de 2019

Comenzaré los comentarios

Comencé la escritura de éstas líneas reinaugurales una madrugada en la que la idea de materializar el blog y los continuos días de mucho dormir (y mucho soñar) me expulsaban de la cama. Fue en una libreta, obtenida en algún congreso por una de mis hermanas y decorada cariñosa y laboriosamente por una de nuestras sobrinas, de cinco años recién cumplidos.

Comencé (siempre disfrutando la adrelina del comienzo) a escribir, a jugar una pulseada entre lo inmaterial y el blanco de la hoja. Pero además, en éste formato particularmente, lidio con mi resistencia obsesiva a dejar cristalizada una idea que mute(resistencia vencida, claramente) 

Considero que hay muchas cosas que me interesa trasmitir, no como el ingreso de un diálogo directo de intercambio, sino con la idea de compartirlas, sin carácter de verdad absoluta ni teoría académica acabada. Tampoco son lecturas previas detalladas, definidas claramente o mensurables. 

Sí son un cúmulo de intercambios, de reflexiones, de vivencias personales en diferentes escenarios, de reiterados y variados contactos con todo tipo de actos y actores sociales y formatos culturales, desde una mirada rectora lo más despojada posible de ideas generalizadoras, en pos de enriquecer su carácter de único en el mundo, en cada mundo.Y (a falta de un conector lógico adecuado) cada suceso, idea, mirada, amalgamado por AMOR (1)

Sí hablo  desde un lugar, desde un posicionamiento claro, sin pretensiones de verdad revelada ni ser un manual que alecciones a quien lo escuche, lo lea: cuento mi verdad relativa, mi mirada, mi lectura, mi opinión. 

Sí son posibilidades de repensar nuestras prácticas, nuestras miradas, nuestros conocimientos del mundo y nuestras relacione y no tienen pretensión de agotarse en un texto (que tendrá si la pretensión de ser breve y explicativo 

Comencé ÉSTE BLOG, todo ésto.


Ariel Sebastián Borgna, 25 o 26 pero del 2019, empezado en Ushuaia terminado en La Plata en el trascurso de algunos meses


P.D.: Tengo ya muchos entradas pensadas, incluso algunas escritas que iré compartiendo


(1) Paciencia, éste tipo de expresiones se irán conceptualizando.

jueves, 9 de mayo de 2019

Infancias libres, siempre



Gabriela: 

          Voy a homenajear el tono de tu libro, Yo nena, yo princesa * con éste texto para compartirte el sabor que dejó en mí tus relatos acerca de Luana, el de su familia, el tuyo. Hermosa la forma: una carta. Bella y conmovedora carta dirigida a ella, principalmente, y al entorno que la rodeó desde su nacimiento: su familia (que además escribieron sus propias cartas).

          Aunque no sólo a ellxs: es un relato colectivo que no pierde su carácter de intimista, de vivencias vueltas aprendizaje, no narradas desde un pedestal de sabiduría y soberbia, sino, por el contrario, destinado a compartir una determinada situación considerada diferente en la que no estamos formades (o formateades) por las instituciones estandarizadoras de los sentimientos y las conductas. Y, de esta manera, contribuye a repensar nuestras prácticas en relación con, sobre todo, les niñes. Nos insta a pensar en la importancia de escuchar a otros seres en sus deseos, en sus anhelos, a convertirnos en compañeres de viaje y no verdugos de sus sueños, por nuestros propios miedos. 

          No tengo mucho más que agregar a ésta breve epístola, salvo que agradecerles el darme la posibilidad de reflexionar sobre cuestiones que quizás no hubiera llegado a pensar con tanta claridad.
          
          Y es así, con este texto, que es la manera en la que me siento más cómodo para expresar, reafirmo mi compromiso de redoblar mi esfuerzo y mi militancia por una sociedad más diversa, justa e igualitaria.

Infancia felices, respetada y, por ello, LIBRES

Ariel Sebastián Borgna 
La Plata, 9 de mayo de 2019

[PD: El libro lo leí y ésta carta la escribí en enero del 2017. Poco tiempo. Muchos cambios que vimos materializarse y pudimos compartir distintos escenarios de lucha. Hoy me animé a publicarla ]

* El libro que motiva éste escrito se cita así: Mansilla, Gabriela. (2014). Yo nena, yo princesa: Luana la niña que eligió su propio nombre. Los Polvorines: Universidad Nacional de General Sarmiento.