Esa disyuntiva incomodaba y mucho.
El devenir de la vida, de los saberes, de los deseos
pondrían nombre a esa incomodidad.
De todos modos, en ese momento otra preocupación tenía.
Más banal, más poética:
¿La ropa lo haría verse tan sexy
como el espejo le había contado?
Con una ventaja corría:
lo que salió de su boca (la de él).
Después del nombre (el de él) y
"tengounporroparacompartir"
dijo "estás muy bello".
Otro desafío:
si ése estás era o no en un sos.
La incertidumbre nunca fue un impedimento para seguir.
Más que muro infranqueable
apenas lomo de burro era:
una ralentizadora pausa
que posibilitaba segundos de cavilación
A ese sentimiento inexplicable
se sumaba la novedad de encontrarse
Irradiaban sus ojos
una exquisita mirada
que junto a sus apetitosos labios
al titubeo no dejaban lugar
ni tiempo a la duda
Y juntar nuestros labios
en un saludo suave
aunque deseado
y jugado
Ahora sí,
las manos cuidadosas
se rozaban hasta entrelazarse
Avanzaron, avanzamos
ya no era importante si por
la diagonal o el diagonal