¿Y si logramos pensar que el
océano
es una ínfima alcantarilla urbana,
desbordada?
Y que con botas
y un salto "con carrera"
podemos ir de una orilla a otra
¿Y si volvemos a vibrar
esa electricidad que nos poseía
cuando sabíamos que nos
ibamos a encontrar: a vernos,
a besarnos, a abrazarnos,
a amarnos?
Siempre era después de mucho
tiempo.
¿Y si procuramos aflorar ese
sentir
previo y posterior a los mensajes
de (tu) cumpleaños?
Que, cual golondrina, nos
permitía,
en la anarquía continua
de los días
decirnos TE QUIERO un momento que ansiaba.
Hoy, imágenes en la virtualidad construyen nuestra realidad
y los sueños y deseos
de cómo seguimos narrando nuestra historia