martes, 23 de junio de 2020
Tu remera
lunes, 22 de junio de 2020
Silencioso azoramiento
Nos amamos desde dos torres de soberbia y estupidez construyendo en conjunto algo indescriptible, aunque contemplamos su crecimiento inertes, sin darnos posibilidad de acción ni advertir cómo nos pusimos en lugares enfrentados.
Era simple: quebrar el arrogante silencio.
Pero estaba el miedo de dejar al desnudo el deseo que nos latía y dejar de creer que seríamos vulnerables cuando podríamos ser felices.
La explosión de nuestro choque planetario nos dejó sin riendas, no podíamos conducirnos, pero pretendíamos doblar la ajena montura.
¿Y si intentáramos no privarnos de esos abrazos desnudos que se expanden en la adherencia de nuestra pieles? No privarnos de las miradas intensamente eternas en la que sabemos que cada uno es el paraíso del otro, siempre coronando por un suspiro que sabe a "No lo puedo creer". No privarnos de fuegos en mi patio, de las cervezas en la plaza que se inician con promesas de mates, de bebidas y locuras varias esperando que el cielo aclare sin dormir, sin dormirnos.
No privarme de tus cataratas, ni yo de mis glaciares. Y seguir nadando en los museos de agua.
Hablamos el mismo idioma, con distinto tono, la misma palabra emergiendo de cada una de nuestras boca con un eco diferente y así llegando y retumbando en la cuenca del oído del otro, distinto.
Pero en ése devenir de circunstancias nos quedaron momentos de amores intensos, amor del encuentro, del mirarnos a los ojos, sonreír y seguir repitiendo como un mantra "¿Qué vamos a hacer con todo ésto?": incertidumbre que creo yo aún no tiene respuesta (y deseo tampoco un final).
sábado, 13 de junio de 2020
Juan Ivarez [Escritos encontrados]
Aquí no empieza Juan Ivarez.
Nació tiempo atrás, de un amor
profundo, agrietado, escindido.
Juan Ivarez es un juego de palabras.
Es el aire que corre entre la birome y el papel, entre los dedos y el teclado,
entre las vocales paternas.
Diría mejor, a la manera quijotesca,
que aquí comienza sus andanzas. Comienza su ficción.
De aquí en más, a través de un
efímero espacio etéreo, late, se expande y sobre todo habla (escribe).
Nací de un solo número, que es cielo y es tierra, me vi gestar. Nací con la combinación de dos personas que son la una para la otra: inspiración, de ahora y para siempre, y la escritura, para siempre desde (el mismo) ahora. Y con ese número parental voy a hacer malabares, para quizás alejarme de él, pero sin olvidar mi amor filial.
Soy eso, puramente eso, no otra
cosa. No busquen nada reflejado en lo que escribo, eso es exactamente lo que
soy: lo que escribo.
viernes, 12 de junio de 2020
Diario de un viaje inolvidable [Escritos encontrados]
Oda de la piña quemada
Brota de la espuma del mar,mar espumante,se acercó a la orilla,orilla cercana,se transformó en arena,arena transformada,se vistió de fuego,fuego vestido.voló a las estrellas,estrellas voladoras.Pero al fin salió,detrás del mar,detrás de la orilla,detrás de las nubes,detrás del fuego.Con su eterna sonrisailuminó este aire,esta orilla, este fuego,este mar ... a mí.Libélulas de un alarevolotean sobre mí,sobre lo que ahora soyun montón de cenizas.
Noche de muelleSentado en el muelle,
oscura noche,
la silenciosa y eterna compañía
nos rodeaba.
Los vapores de miles de plantas
tomaban nuestras cabezas
y ya no estabamos,
pero estabamos más que nunca.
¿Dónde queda el cielo?
¿Sobre las montañas, bajo ellas?
Ahora lo tenemos preso
ya no es de nadie
(sólo nuestro)
Mientras el fuego consumía
las maderas muertas,
el suelo nos absorbía
(a nosotros)
y ya no nos dejó escapar.
Chachín
El oxígeno entraba rápido,
casi con violencia,
y mi desacostumbrado cuerpo
sólo quería parar.
Y apareció
en medio de una gran marea verde,
ese celeste que inundó mi alma.
He visto cielos, mares y océanos;
pero nunca un color penetró tan profundo.
Ahora mientras mi cuerpo cae,
soy viento, que besa la cascada.