viernes, 3 de enero de 2020

Me falta el título

Escribir siempre me ayuda (mi primer pensamiento fue "me salva" pero consideré desacertada la expresión). Buscar las palabras, pensar las oraciones, definir el tono en cada pincelada de metáforas y sonoridades, diseñar la estructura del texto para que pueda exteriorizar con la mayor fidelidad lo que siento y pienso.
Me ayuda.
Últimamente tenía olvidado éste juego que me propuse ya hace un tiempo (innecesario de mensurar).
Y no es catarsis: es un intento racional de definir lo emocional y, así mismo, un intento emocional de definir lo racional. Nada contradictorio aunque lo parezca.
Y no es catarsis, insisto: es extirpar un espina que opaca la plenitud posible y que lástima cada palabra mutándolas automáticamente en dagas que deshilachan los vínculos.

Y también me ayuda a hamacarme en el silencio cuando lo que no está en mis posibilidades cambiar fluya o se transforme...