Escribir siempre me ayuda (mi primer pensamiento fue "me salva" pero consideré desacertada la expresión). Buscar las palabras, pensar las oraciones, definir el tono en cada pincelada de metáforas y sonoridades, diseñar la estructura del texto para que pueda exteriorizar con la mayor fidelidad lo que siento y pienso.
Me ayuda.
Últimamente tenía olvidado éste juego que me propuse ya hace un tiempo (innecesario de mensurar).
Y no es catarsis: es un intento racional de definir lo emocional y, así mismo, un intento emocional de definir lo racional. Nada contradictorio aunque lo parezca.
Y no es catarsis, insisto: es extirpar un espina que opaca la plenitud posible y que lástima cada palabra mutándolas automáticamente en dagas que deshilachan los vínculos.
Y también me ayuda a hamacarme en el silencio cuando lo que no está en mis posibilidades cambiar fluya o se transforme...