Decidí toda
esta semana comprarme el diario Página/12. Y no es que busque justificarme, pero me gusta mucho explayarme: toda esta semana trae un especial
sobre “los 30 años”.Acabo de reafirmar algo que ya intuía: soy un aficionado a las fechas, cumpleaños, aniversarios, efemérides y demás. Continuamente recuerdo y contabilizo tiempo: hace
10 años que te conozco, hace 3 días me muero de ganas de hablar con vos, nos
despedimos en el comienzo de la primavera de hace algunos años.
Me gusta
pensar en forma de tiempo, de períodos casi precisos. Me gusta medir el
tiempo que pasa entre un acontecimiento y otro de mi vida y las ajenas. El
problema es cuando no puedo, pero eso es para analizar en terapia (si
algún me convencen y empiezo…).
Todo esto
cruza mi mente mientras voy en el 92 a hacerme el análisis médico de la U.B.A.
Análisis que hacen los ingresantes (en fin). Bueno, como decía iba rumbo a
cumplir con mis demoradas obligaciones y, leyendo el mencionado diario, me
entero de algo que, en un principio, no sé si me sorprende o lo encuentro
más interesante que las caras de nostalgia onírica con las que comparto mi
viaje. Hoy, 21 de Marzo (el año acá no importa) se conmemoran tres, cómo
decirlo, conmemoraciones: el comienzo del OTOÑO, el DIA INTERNACIONALCONTRA TODA
FORMA DE DISCRIMINACIÓN y el DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA.
De inmediato
me di cuenta qué bueno que era esto. ¡Muchas hitos! En serio, son
tres conmemoraciones que con distinta intensidad (por la cualidad de cada una) están
presentes en mí vida: de la discriminación, sin palabras (no seamos cómplices de
la discriminación); el otoño es mi estación favorita, para mi otoño es
tomar mate con un débil sol que apenas te acaricia la poca piel descubierta
por un buzo de hilo; y, modestamente, en algunos momentos esbozo algún que
otro escuálido verso que me divierte llamar poesía (aunque me divierte más
llamarme poeta).
O sea, son
tres partes componentes de mi ser. Sí, no creo excederme al afirmar
esto. ¡Aprovechen para conocerme! Quizás sea porque yo debería haber nacido para estas
fechas, pero mi ansiedad para todo, hasta para nacer, me convirtió en
sietemesino.
Pero en
realidad hay algo que me generó más interés y es hacer malabares con las palabras pensando en la DISCRIMINACIÓN constante de la POESÍA al OTOÑO. ¿No se la esperaban, eh? Sé que me
vuelvo insoportable jugando con las palabras, pero que se le va a hacer: en el
imaginario popular (si existe algo así) lo amoroso, la poesía están
asociados a la primavera, y el otoño, si bien no está cargado de odio como el
invierno (viejo de barba blanca que nos tira rayos y nieve), es como una vejez
tranquila, es apacible, como si nada se transformara, como si nada fuese a
pasar. Es un período de descanso hasta que el frío del invierno nos cargue con
su pesar.
NO estoy de acuerdo con esto, o por lo menos mi historia de
vida se empeña a demostrarme lo contrario.Por eso me
pone absolutamente contento (sí, CONTENTO) que hoy se junten estas tres
partes tan mías.
Y ahora,
permiso, es mi turno de sacarme sangre ...
Ariel
Sebastián Borgna
21 de marzo
del año que quieras