viernes, 31 de mayo de 2024

Una escueta bitácora de viaje (2017)

 Nunca vuelvo igual de "cruzar el Río Colorado:". Sea cual fuere el destino o el tiempo otro del que hoy me acobija como mi lugar en el mundo. 

Años atrás, más lejanos, ese cruce tenía que ver con el retorno al nido familiar.
Luego, el reencuentro con amigos y amigas, para festejar con alegría o llorar abrazados por una pérdida injusta e irreparable. 
Más cerca en el relato de mi vida fue interpretar el papel de golondrina, amalgamando añoranzas, relatos y ansias generadas en recuerdos no vividos. 
Hoy vuelvo en un novel rol. que me hace sentir pleno y extasiado de amor: ser TÍO. 


Y hay un detalle que amplifica la vivencia: es la primera vez que piso Ushuaia
Desde allí los sucesos: estuve en el extremo final de una ruta que no solo traspasa mi vida, sino que también me dibuja un camino hacia el sur y roza la esquina de la casa de padre y madre; una suave e incipiente nieve me acarició el enfriado rostro; anduve por lagos, caminos y bosques que mutaron de inimaginables a bellas realidades; unos cautelosos zorritos o cautelosas zorritas se acercaron dócilmente a recibir unas galletas de agua, por las que peleaban cual exquisito manjar. 
Además, y si se me disculpa la infidencia, jugué a ser piloto de un avión construido de cuchara y cargado de puré con "poio" para ser ingerido por una ser que en poco más de dos años logró llenar nuestras vidas de una dulzura indescriptible, aún para mí que me animo al desafío de las palabras. 

Ariel Sebastián Borgna (Juan Ivarez, por momentos), algún día de mayo de 2017, desde mi lugar en el mundo 


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