Miro la esquina con el vidrio como mediador entre éste y el espacio que nombró repetidas veces, monótonamente, en distintas escenas de mi vida.
Estoy, digo, observando y sobresalen rostros conocidos, rostros cuyos ojos alguna vez hicieron contacto, dialogaron.
Ahora pasan, y estoy en ese estado fantasmal: una total ausencia para los demás que batalla con una fuerza corporea intensa.
Existe algo que me impide romper el trance.
No sé qué es
El tiempo pasa y me diluyo en fantasías de encuentros transitados sólo por mí.
Por eso escribo

No hay comentarios:
Publicar un comentario