domingo, 8 de marzo de 2020

Veni, vidi neminem venci

Valorando nuestra
confluencia,
torpemente empiezo a escibirte, a escorderte en mi escritura:

Vocales
insigniifcancia explosiva entre tus
consonantes
titilante de luz
o
relucentientes, cegándome como tu alma

Y en ése mismo modo, la victoria te incluye,
te cubre
aunque la deseches
moviéndote, generando
olas que rompen en mis orillas

Tanto, tanto que voy a la narrativa, porque ya pude exorcisar mi amor en versos, victoriosamente pudimos convertirnos en palabras y trenzarnos en una eternidad que nos va a exceder, en una llama incandescente. No nos vamos a vencer, no vamos a torcer el camino, no vamos a forzar ningún final: vamos a recostarnos, uno al lado del otro, es ésa libreta que, en perspectiva, nos lleva al mismo punto de fuga.




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