En ese momento,
recién en ese momento,
me doy cuenta que me quedé
con tu remera
Vos con la mía
Solo nosotros sabemos y
sabremos
el motivo del enroque,
el trueque
Y ya no me puedo dormir
Y ya tengo tu remera
y tengo tu perfume
que me trae tu voz
y me trae tu sonrisa
Escribo para ver
si puedo
vencer al insomnio,
al resto de nuestra noche
a nuestros cuerpos desnudos
antes del cambio
Al amor que me emanás ...
Entonces me acuerdo
que nos soñamos
hace unos días
No está claro si en Barcelona
o en Brasil (no es lo importante)
Yo recuerdo una kermés
Y ahí, donde sea,
los dos nos queríamos
encontrar
con angustia o miedo por la
ausencia del otro,
pero plenamente felices
al encontrarnos
Vencedores,
inconveniente uno en el otro,
conscientemente
ternura delirante,
observándonos, sin creerlo,
rebozantes de amor, uno en el otro
Por eso,
después de nombrarte,
encriptado,
encontrate
Yo me voy a dormir
con tu remera cerca
para que su aroma
(tu excitante aroma)
me arrulle
como si fuera tu mano
(tu agradable mano)
o tu boca
(tu apetitosa boca)
y me conduzcan
a Brasil,
a Barcelona,
o a la kermés,
juntos,
de la mano,
con la dulzura del encuentro
en la resaca
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