Estos humildes malabares de tinta, paridos no sólo en vos,
danzan al ritmo de mi dirección:
te dibujo, te formo, te creo.
te dibujo, te formo, te creo.
Fruto perfecto de una burbuja metálica,
vientre que protege nuestras manos delineadas en una nueva trama andina.
Culturas amalgamadas por las fuerzas del Orinoco y el Paraná
recorren cada centímetro de tu venas, ahora cerradas, fuertes y soberanas.
vientre que protege nuestras manos delineadas en una nueva trama andina.
Culturas amalgamadas por las fuerzas del Orinoco y el Paraná
recorren cada centímetro de tu venas, ahora cerradas, fuertes y soberanas.
Aún no te vemos pero ya sos en las voces maternas,
aún no te vemos pero ya sos en los ecos paternos,
dos visiones de resistencia a un único idioma imperante
forjadas al calor de un fuego milenario.
aún no te vemos pero ya sos en los ecos paternos,
dos visiones de resistencia a un único idioma imperante
forjadas al calor de un fuego milenario.
Miles de giros en las superficies de las tierras
te traen a mis brazos ávidos de tu perfume nuevo,
perfume que nos remite a un pasado profundamente familiar
a un tiempo anterior: antes de ser malabarista.
te traen a mis brazos ávidos de tu perfume nuevo,
perfume que nos remite a un pasado profundamente familiar
a un tiempo anterior: antes de ser malabarista.
Tu tío, yo, te regalo estos sentimientos inermes,
vueltos a armar con otros gestos
para llenar de flores tus pasos en el mundo.
vueltos a armar con otros gestos
para llenar de flores tus pasos en el mundo.
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