miércoles, 18 de marzo de 2020

¿Y adentro?

Anoche, desvelado, volví a ver por no sé que ésima vez, la película Out in the dark (traducida al español como Afuera, en la oscuridad): me dí cuenta por qué me gustó tanto y decidí escribir éstas palabras.
Empiezo diciendo que es una hermosa historia de dos chicos, palestino uno, israelí el otro, que se conocen e inician una relación. Sigo con que no lo llamo historia de amor romántico, ni una oda al amor en tiempos de guerra (amor que todo lo vence), ni hay un encuentro mágico en el cuál "sus ojos se cruzan y cupido los flecha". No hay un amor previo, eterno e incuestionable.
Es una historia, repito, de dos chicos se conocen, se desean, comienzan a construir una relación sexo afectiva impulsada por ése deseo, y el amor que va surgiendo del uno por el otro en medio de dudas, conflictos, discusiones, momentos de felicidad y de tensión.
Y mientras se conocen, que no es poco.
Una relación que constituye su atracción en lo vivencial lo cotidiano, sin ninguna ambición de erigirse como algo imperecedero e inabarcable: es un amor humano, real, consciente de su estructura impulsada en un halo terrenal, con errores, sin promesas sacralizadas, sin posesión ni dominio, sin heroísmo, sino, más bien, con entrega intensa para el bienestar y cuidado de la persona amada.
Hay, también, otros relatos, de guerra, muerte, venganzas; de distintas violencias por cuestiones raciales y de identidades sexuales que también se narran, nada que ya no nos hayan contado (por lo que las encuentro como anécdotas complementarias a lo que considero la trama principal)
Y, además, la dulzura en los diálogos y las miradas de los dos principales protagonistas embellecen el relato.
Muy, muy recomendable ...

[Película: Out in the dark (2012) - Director: Michael Mayer]

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