sábado, 1 de agosto de 2020

Año Uno D.N. (después de Nosotros)

... y recordando eso: el vértigo y la emoción del (re) encuentro.
    El ambiente era el mismo para las dos, indefinido, para los dos, pero el mismo, para los dos. Pero el tiempo también era el mismo cronológicamente, aunque no había sido igual para los dos. Fuimos creando y creándonos.
    Y nos seguimos creando ...
    A veces me fijo en pequeños detalles y con absoluta certeza no lo demando. Me gusta revivir como en un video cada instante compartido, cada gesto, nuestras canciones, tu sonrisa.
   Y te creo en cada una de mis palabras que no hacen más que delinear tu esencia con mi mirada.  Pero te aseguro, me aseguro que ahí estás.
    En cada mensaje, en cada reacción a mis acciones y a tus acciones. Cada roce de nuestros labios reinventándolos, como aquel capitulo escrito con otra perspectiva, pero que se amolda a lo que siento. Y lo que siento que sentimos.
    Y cada acto te reserva como espectador privilegiado, cada obra generada exhala necesidad de que la recibas, por eso estás.
    Tengo miles, millones de constalaciones que podrían, como en un cuadro puntillista dar una idea de los dos a la distancia. De cerca es sólo para nosotros dos. 
     El amor es profundo e indefinible. El nuestro más.
     Me quedo sin palabras o me quedo con todas para rociarte con ella en cada encuentro, que no logro determinar si son esporádicos por lo intensos o intensos por lo esporádicos. Y no importa.
    Las huellas no se elijen. Pero la nuestras sabemos que están. Y nos permiten pensar en las futuras que vendrán.
  Te regalo este pequeño relato, por lo que somos juntos. Eso: juntos 
    

No hay comentarios:

Publicar un comentario